Origen genetico de los espanoles

Aunque el bronce comenzó a utilizarse en Iberia en esa época, no se han encontrado otros rastros distintivos de la cultura esteparia. El estudio demostró que los actuales vascos, que hablan la única lengua no indoeuropea de Europa occidental, llevan marcadores genéticos estrechamente relacionados con los de los pueblos esteparios. Y a diferencia de los españoles actuales, los vascos de hoy en día no muestran la misma cantidad de mezcla genética que se produjo en la península a lo largo de los siglos.

El equipo también encontró un único individuo con ADN norteafricano en un yacimiento del centro de Iberia. Sus huesos datan de unos 2.500 a.C. Así que, desde muy pronto, España estuvo dividida genéticamente entre el norte y el sur, así como entre el este y el oeste. Se podría argumentar que Iberia empezó a homogeneizarse a partir de la época de la Reconquista, cuando los norteños recolonizaron el sur, y en los siglos posteriores, cuando los matrimonios mixtos unieron muy lenta pero constantemente a los españoles, especialmente en las ciudades.

Sin embargo, el paisaje genético regional sigue estando muy matizado, tanto por el lado materno como por el paterno. Hay pruebas abrumadoras de que los agricultores neolíticos se mezclaron con algunos de los forrajeadores mesolíticos que encontraron. Los haplogrupos F, I1 e I2 se encontraron junto a G2a en varios yacimientos analizados.

Además, los sardos son la población europea moderna más emparentada con los agricultores neolíticos, y el 37,5% de la población masculina pertenece al haplogrupo I2a1a M26. Los linajes I2a se encontraron junto a los G2a entre los agricultores del Neolítico temprano en Serbia y en el sur de Francia, en Languedoc, cerca de la frontera española. La estrecha relación filogenética entre el I2a1a vasco y el I2a1a sardo sugiere que comparten un origen neolítico común.

En otras palabras, es posible que los I2a1a modernos de Iberia no representen en realidad a los descendientes directos de los I2a1 que vivieron en Iberia durante el Mesolítico, sino tal vez a los descendientes de otros europeos mesolíticos, procedentes de los Balcanes o de Italia, que se integraron en la comunidad de agricultores neolíticos en expansión desde muy pronto, y que luego se extendieron junto a G2a, el linaje masculino neolítico dominante procedente del Próximo Oriente. Asimismo, otras ramas del haplogrupo I que se encuentran hoy en Iberia, a saber, I1 e I2a2a M223, se originaron en otras partes de Europa y llegaron a Iberia mucho más tarde, traídas por las tribus germánicas en el siglo V de nuestra era. Los investigadores dijeron que su estudio era un intento de aplicar el análisis genético a un periodo relativamente reciente de la historia.

La mayoría de los estudios científicos sobre los orígenes genéticos de las poblaciones se remontan a la prehistoria. Estudios anteriores habían demostrado que los europeos del sur, como los españoles, los griegos y los italianos, tenían más variabilidad genética que los habitantes del norte de Europa; otros estudios demostraron que tenían un pequeño porcentaje de lo que parecía ser una ascendencia subsahariana. [Algunos sostienen que esta diversidad genética procede de la ocupación árabe de la Península Ibérica en el suroeste de Europa o del contacto romano con civilizaciones norteafricanas como Cartago hace unos 2.000 años.

Un hallazgo clave es que los vascos y otros españoles descienden todos de los mismos emigrantes de la Edad de Piedra procedentes de las estepas orientales de Europa. Los antiguos íberos también hablaban una lengua no indoeuropea como el vasco, el finlandés y el húngaro. Las diferencias sólo comenzaron cuando los romanos llegaron a Iberia.

Investigaciones recientes han encontrado pruebas de que, en contra del mito, los romanos sí conquistaron el País Vasco. Pero parece que pocos se asentaron en el núcleo vascófono. Y los invasores árabes-bereberes que ocuparon gran parte de Iberia durante siete siglos apenas llegaron allí.

Los investigadores suponen que las montañas impenetrables y una lengua incomprensible desalentaron la mezcla genética. Estos hallazgos deberían echar por tierra la idea de una raza vasca separada, como afirmaba Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco PNV. Arana era un antisemita que proclamaba la pureza racial y religiosa de los vascos. Cuando la industrialización trajo una avalancha de inmigrantes del resto del país, advirtió contra «el roce de nuestros hijos con los hijos de la nación española».

La lengua vasca, un conjunto de dialectos codificados en 1968, ha sustituido a la raza como eje del nacionalismo vasco. El PNV, que ha gobernado con éxito la región autónoma vasca durante la mayor parte de los últimos 40 años, apoya enérgicamente la lengua. Tras distanciarse de Arana, es un partido ampliamente democratacristiano.

Pero todos los nacionalistas, incluidos los antiguos terroristas de ETA, deberían reconocer que los vascos tienen mucho en común con los demás españoles. La variabilidad genética de la población local está reconocida como uno de los factores más relevantes en el descubrimiento de nuevas variantes de enfermedades, especialmente en las mendelianas 6,8,23. Sin embargo, los datos genómicos de individuos sanos pertenecientes a la población local de interés suelen ser escasos, cuando no inexistentes.

La página web