Dibujos de ninos jugando videojuegos

Jugar a los videojuegos se ha convertido en una actividad popular para personas de todas las edades. Los videojuegos son una industria multimillonaria que aporta más dinero que las películas y los DVD. Por término medio, las chicas pasan más de una hora al día jugando a los videojuegos y los chicos más de dos horas. Los adolescentes suelen pasar incluso más tiempo que los niños más pequeños.

Los videojuegos se han vuelto muy sofisticados y realistas. Algunos juegos se conectan a Internet, lo que permite a los niños y adolescentes jugar y mantener conversaciones con adultos y compañeros desconocidos. Aunque algunos juegos tienen contenido educativo, muchos de los más populares hacen hincapié en temas negativos y los promueven: Los videojuegos que se compran en las tiendas son evaluados por la Junta de Clasificación de Software Electrónico (ESRB) y calificados por su idoneidad para niños y adolescentes.

Las clasificaciones aparecen de forma destacada en el embalaje del juego. Los niños y adolescentes pueden involucrarse demasiado con los videojuegos. Pueden tener dificultades para controlar el tiempo que juegan.

Pueden resistirse a los intentos de sus padres de limitar su tiempo de juego. Pasar demasiado tiempo jugando a estos juegos puede llevar a: En TAG Counseling trabajamos frecuentemente con adolescentes que sufren de adicción a los videojuegos y/o a las pantallas. Cada vez más niños juegan a juegos violentos desde la infancia, lo que provoca problemas sociales cada vez más difíciles que estamos tratando como sociedad.

Moving to Learn publicó recientemente el siguiente artículo sobre por qué los niños menores de 12 años no deberían jugar a videojuegos violentos… y la información es aleccionadora. Los videojuegos son una forma de entretenimiento omnipresente en los niños y jóvenes de hoy en día, y aunque son divertidos y emocionantes, los videojuegos tienen un lado oscuro que los padres, los profesores y los médicos no pueden seguir ignorando.

El reciente aumento de los asesinatos en masa por arma de fuego, cuchillo y vehículos en movimiento, se ha centrado erróneamente en las pandillas y el control de armas como intervención principal. La sociedad haría bien en cambiar la atención hacia la comprensión de los componentes subyacentes de un asesino en masa. Aunque es probable que haya múltiples factores que contribuyan al origen de los asesinos en masa, sabemos que todos los tiradores son jugadores y que las bandas utilizan los videojuegos para practicar el arte de disparar.

La inmersión en una realidad virtual de violencia tiene un profundo impacto en los cerebros en desarrollo, lo que pone de relieve la urgencia de examinar a qué tipo y cantidad de medios violentos están expuestos nuestros niños, y a qué edad. En cuanto al desarrollo del cerebro y del cuerpo, lo que los niños hacen determina en qué se convierten. Los niños que se dedican en exceso a contenidos mediáticos violentos, sin sentido y de ritmo rápido, tendrán un cerebro y un cuerpo muy diferentes a los de un niño que juega al aire libre en la naturaleza.

Los videojuegos de nueva generación contienen cantidades considerables de representaciones cada vez más realistas de violencia física y sexual. La naturaleza madura de estos juegos no es adecuada para niños menores de dieciocho años, pero muchos de los niños con los que trabajo juegan a contenidos violentos y maduros a partir de los tres años.