Monedas espanolas de todos los tiempos

En su libro, Losada explica que la moneda adquirida por el desconocido coleccionista suizo fue fabricada originalmente en la Real Casa de la Moneda de Segovia, la única instalación que contaba con las máquinas necesarias para fabricarla. Para ello, se introducían láminas de oro «a través de dos cilindros que eran accionados por una gran rueda hidráulica tantas veces como fuera necesario, hasta conseguir una lámina del grosor requerido». Sólo se conocen otras siete instalaciones en el mundo con este tipo de maquinaria.

La segunda moneda española más valiosa que se ha vendido en una subasta fue acuñada en Pamplona en 1652, durante el reinado de Felipe IV. Es una pieza de ocho escudos que perteneció a la colección de Archer Huntington, un filántropo neoyorquino del siglo XIX que la donó a la Hispanic Society of America. Cuando el museo se encontró en una situación financiera desesperada, se vio obligado a vender su colección de 38.000 piezas. La venta tuvo lugar en Sothebyâs en marzo de 2012 y se recaudaron 30 millones de dólares ※ 26 millones.

La moneda española se compró por 614.250 euros y se volvió a subastar en noviembre de ese año. El 31 de julio de 1715, una gran flota de galeones españoles cargados de riquezas se hundió frente a las costas de Florida tras partir de La Habana rumbo a España. Un huracán destruyó 11 de los 12 barcos, y más de 100.000 monedas acabaron en el fondo del Océano Atlántico.

Desde entonces, miles de ellas han sido encontradas por cazadores de tesoros que las ofrecen a las casas de subastas, aunque legalmente pertenecen al Estado español porque formaban parte de un cargamento en buques de propiedad estatal. Una de estas monedas salió a la venta en 2009. Acuñada en México en 1695, bajo el reinado de Carlos II, el comprador pagó 448.000 euros por la pieza de oro de ocho escudos.

«Una moneda vale exactamente lo que alguien está dispuesto a pagar en ese momento, pero como inversión no es un valor seguro. Es la ley de la oferta y la demanda en grado superlativo», escribe Jesús Losada en su libro Las monedas españolas más valiosas, donde recoge las mayores subastas que se han organizado en el mundo hasta 2021 sobre estas deseadas piezas. Losada detalla en su libro que la adquirida en la subasta de Barcelona fue acuñada en la Real Casa de la Moneda de Segovia, ya que ésta era la única dotada de la maquinaria necesaria.

Para troquelarla, las planchas de oro se hacían pasar «entre dos cilindros accionados por una gran rueda hidráulica tantas veces como fuera necesario, hasta conseguir una lámina de carril del grosor adecuado». Luego, el riel se introducía entre dos rodillos que tenían la parte delantera y la trasera tallada. Sólo se conocen siete de las mismas en el mundo.

La segunda moneda numismática española más valiosa vendida en una subasta fue acuñada en Pamplona en 1652 durante el reinado de Felipe IV. Se trata de una pieza de ocho escudos que pertenecía a la colección de Archer Huntington, un filántropo neoyorquino, que la cedió al museo Hispanic Society of America, donde se exponía. Pero la entidad museística entró en una grave crisis financiera y se vio obligada a poner a la venta su colección, compuesta por 38.000 unidades. Todo fue subastado por Sotheby’s en marzo de 2012 por 30 millones de dólares.

Pero sólo por la moneda española de Felipe IV, que salió a subasta por segunda vez en noviembre de ese mismo año, se pagaron 614.250 euros. De la tercera pieza más valiosa adjudicada en la puja otro ejemplar de 100 escudos de Felipe IV acuñado en 1633 solo se conocen cuatro en el mundo: uno que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, otro que perteneció a Principle Line que lo vendió en Londres en 1968, un tercero de un coleccionista de Milán identificado como LB y el que finalmente se subastó en 2019 y que también perteneció a la colección Caballero de Yndias. Se adjudicó por 590.000 euros.

El 31 de julio de 1715, una gran flota de galeones españoles cargada de riquezas y que había partido de La Habana, se hundió frente a las costas de Sebastián Florida. Un tremendo huracán acabó con 11 de los 12 barcos. Sólo uno se llamaba Griffon.

Así, más de 100.000 monedas acabaron en las profundidades del Atlántico. Pero miles de ellas fueron encontradas por buscadores de tesoros -son legalmente del Estado español al formar parte de la carga de los barcos del Estado- que las ofrecen a las casas de subastas para su venta. En 2009 salió a subasta uno de ellos, de ocho escudos de oro, acuñados en México en 1695, durante el reinado de Carlos II. Sólo se conocen dos ejemplares en el mundo.

El comprador pagó 448.000 euros. Una parte de nuestro amor por las monedas es la rica historia y los detalles que hay detrás de estas monedas, y creemos que cualquiera que comparta nuestro amor por las monedas españolas disfrutará leyendo sobre ellas. Esta es también una guÃa informativa para aquellos que quieren saber más sobre su moneda, o están pensando en comprar una moneda, y les gustarÃa saber más sobre ellas ¡La rica historia de España se cuenta a través de maravedis únicos de oro, plata, cobre y bronce,